Las búsquedas: primeros antecedentes
Enterrado por Michele Masilotti y su padre biológico (cuyo nombre desconocemos), el tesoro seguramente fue marcado y mapeado de alguna forma por quienes lo ocultaron. Ahora bien: ¿cómo asegurarse que esas marcas, referencias y señales que se han utilizado estarán presentes a futuro? La única forma sería controlar ese aspecto en forma periódica. Y así parece que se hizo. En la década de 1870, Michele Masilotti y su hijo adoptivo (Angelo Raffaele) se hicieron presentes en el Cementerio Central de Montevideo y procedieron a verificar la situación. ¿Con qué se encontraron? Veamos lo que dice la propia familia Masilotti: "El cementerio había sido reconstruido desde que se enterró el tesoro, los antiguos marcadores de ubicación habían sido borrados y había que incorporar hábilmente nuevos marcadores y señales en las nuevas estructuras y espacios. Michele confió el trabajo a Angelo Raffaele." Posteriormente, en 1904, el propio Angelo Raffaele volvería a Montevideo y haría una incurs...